
Desde la menopausia mi cuerpo empezó a retener todo. No engordé tanto en la báscula, pero me hinchaba: las manos por la mañana, la cara con los ojos como bolsas, los tobillos por la tarde. Las sandalias de tiras las tenía guardadas desde hacía tres veranos porque no me cerraban.

Comía menos que nunca. Andaba una hora al día. Y la barriga seguía dura e hinchada a las seis de la tarde. Mi médico me dijo que era la edad y me mandó un diurético "para cuando lo necesitara". Lo necesitaba siempre, y siempre volvía.
Lo entendí leyendo un artículo de una farmacéutica: la dieta ataca la grasa, pero el líquido que se queda en los tejidos solo sale por el sistema linfático, y con las hormonas ese sistema se vuelve lento. Las pastillas para orinar sacan agua un día; no destapan el desagüe.
Ella recomendaba unas gotas de cuatro plantas, LÚCIDA, diez por la mañana en el vaso de agua. Las pedí sin mucha fe, porque tenían 100 días de garantía y no arriesgaba nada.
No es magia ni un purgante: es un gesto de diez segundos cada mañana y constancia. Si a ti también te dicen que "es la edad", que sepas que no lo es. Es líquido. Y el líquido se mueve.
Probar 100 días sin riesgoLÚCIDA es un complemento alimenticio de origen vegetal. No sustituye una dieta variada ni un tratamiento médico. Los testimonios reflejan experiencias individuales; los resultados pueden variar. Si estás embarazada, en periodo de lactancia o tomas medicación, consulta con tu médico.