
Les voy a contar algo que no le he contado ni a mis hermanas. Cada mañana me ponía el pantalón y me quedaba bien. Y cada tarde, a las seis, me lo tenía que desabrochar en el coche de regreso a la casa, con la mano tapándome la panza para que nadie viera. Tres años así.
Hice dieta. Dejé el refresco, dejé el pan dulce, caminaba en el parque todas las mañanas. Bajaba medio kilo, subía trescientos gramos… y la panza seguía exactamente igual. Me sentía tonta. Me sentía fea. Me sentía culpable, como si no me estuviera esforzando lo suficiente.

Un domingo, en la comida, se me salió llorando. Y mi sobrina Fernanda me dijo algo que me cambió todo: "Tía, la grasa no cambia de tamaño en el día. Lo que cambia es el líquido. Lo tuyo no es grasa, es retención. Tu sistema linfático va lento."
Me explicó que el cuerpo tiene una red, la linfa, que recoge el agua y los desechos de los tejidos y los saca. Con la edad, con las hormonas, con tantas horas sentada en la oficina, esa red se hace lenta y el líquido se queda en la panza, en las piernas, en la cara. Y que las pastillas para orinar sacan agua un día, pero no destapan el drenaje. Por eso siempre vuelve.
Ella me recomendó LÚCIDA: diez gotas en mi vaso de agua antes del café. Cuatro plantas (galio, trébol rojo, fresno espinoso y raíz de Stillingia) que la herbolaria lleva siglos usando para el drenaje. Sin cafeína, sin nada raro, 100 % vegetal.
Si tú también te desabrochas el pantalón en el coche, si también te sientes culpable por algo que no es tu culpa, te lo digo con el corazón: no es grasa. Es líquido. Y el líquido se mueve. Tiene 100 días de garantía; yo no arriesgué nada, y hoy me abrocho el pantalón a las ocho de la noche.
Probar 100 días sin riesgoLÚCIDA es un suplemento alimenticio de origen vegetal. No es un medicamento y no sustituye una dieta variada ni un tratamiento médico. Los testimonios reflejan experiencias individuales; los resultados pueden variar. Si estás embarazada, en periodo de lactancia o tomas medicamentos, consulta a tu médico.